¿Alguna vez te has encontrado dividida entre dos personas, sintiendo que tu corazón late con fuerza por ambas? Ese escenario que parece sacado de una novela romántica es más común de lo que imaginamos, y lejos de ser una simple indecisión o falta de compromiso, tiene una explicación científica fascinante. Pamela Salazar, experta en neurociencia y mentora en relaciones amorosas, nos revela que la respuesta está en cómo está programado nuestro cerebro.
Los tres pilares del amor según la neurociencia
Según explica Salazar, en nuestro cerebro existen tres sistemas de emparejamiento completamente diferentes e independientes entre sí, cada uno con su propia química cerebral y propósito evolutivo. Estos tres sistemas son:
- Deseo sexual
Es la atracción física pura, ese impulso primitivo que nos lleva a buscar el contacto íntimo. Este sistema está impulsado principalmente por las hormonas sexuales como la testosterona y el estrógeno. - Amor romántico
Esa sensación embriagadora de estar flotando en las nubes, la obsesión por la otra persona, las mariposas en el estómago. Este sistema está mediado por la dopamina y la noradrenalina, los neurotransmisores que nos hacen sentir eufóricos y adictos a la presencia del otro. - Apego
El vínculo profundo que se forma con el tiempo, esa sensación de paz, seguridad y compañerismo. Este sistema está regulado por la oxitocina y la vasopresina, las llamadas «hormonas del abrazo» que nos mantienen unidos a largo plazo.
La clave está en la independencia de estos sistemas
Aquí viene lo revelador: estos tres sistemas cerebrales pueden activarse de forma independiente y simultánea hacia diferentes personas. No están necesariamente vinculados entre sí, lo que significa que es perfectamente posible, desde el punto de vista neurológico, experimentar:
- Deseo sexual por una persona
- Amor romántico apasionado por otra
- Un profundo apego emocional por una tercera
O cualquier combinación de estos sistemas dirigidos hacia dos o más personas al mismo tiempo.
Cuando el cerebro se enamora de dos personas
Esta independencia de los sistemas cerebrales explica por qué muchas mujeres se encuentran en situaciones emocionalmente complejas. Podrías estar en una relación estable de años, donde el apego es profundo y reconfortante, pero de repente sentir una atracción romántica intensa por alguien nuevo. O viceversa: tener una conexión romántica apasionante con alguien, mientras mantienes un vínculo de apego sólido con tu pareja de largo plazo.
Desde la perspectiva neurocientífica, tu cerebro no está «confundido» ni estás siendo deshonesta contigo misma. Simplemente, diferentes circuitos cerebrales se están activando hacia personas diferentes, cada uno respondiendo a estímulos y necesidades distintas.
¿Significa esto que la monogamia es antinatural?
No necesariamente. Si bien nuestro cerebro tiene la capacidad de experimentar estos tres tipos de amor hacia múltiples personas, esto no determina cómo debemos vivir nuestras relaciones. La neurociencia nos explica lo que es posible a nivel cerebral, pero nuestras decisiones sobre cómo conducir nuestras vidas amorosas involucran también valores, compromisos, contextos culturales y elecciones personales conscientes.
Lo que sí nos enseña esta perspectiva científica es a ser más compasivas con nosotras mismas cuando experimentamos sentimientos complejos. No estás «rota» si sientes atracción por más de una persona. Tu cerebro simplemente está haciendo lo que está diseñado para hacer.
Una invitación a la honestidad emocional
Entender la base neurocientífica de nuestros sentimientos puede liberarnos de la culpa innecesaria, pero también nos invita a una mayor honestidad emocional. Reconocer que podemos sentir diferentes tipos de amor por diferentes personas no justifica automáticamente actuar sobre cada impulso, pero sí nos permite:
- Comprender mejor la complejidad de nuestras emociones
- Tomar decisiones más conscientes sobre nuestras relaciones
- Comunicarnos con mayor claridad con nuestras parejas
- Dejar de juzgarnos duramente por sentimientos que son, en esencia, naturales
El poder del autoconocimiento
Al final, la pregunta no es tanto si podemos estar enamoradas de dos personas a la vez—la ciencia confirma que sí podemos—sino qué hacemos con ese conocimiento. ¿Cómo honramos nuestros sentimientos y al mismo tiempo nuestros compromisos? ¿Cómo navegamos la complejidad emocional con integridad?
La neurociencia nos da las herramientas para entender nuestro cerebro, pero somos nosotras quienes escribimos la historia de nuestras vidas amorosas. Y ahora, al menos, podemos hacerlo con un poco más de comprensión y mucha menos culpa.
Nota de la redacción: Este artículo está basado en las explicaciones de Pamela Salazar sobre neurociencia del amor y tiene propósitos informativos. Si estás navegando una situación emocional compleja, considera buscar el apoyo de un terapeuta profesional.
L’Erotheque. Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.

