¿Por qué ya No me Interesa el Sexo?

Descubre por qué ya no te interesa el sexo y qué factores pueden influir en tu deseo sexual. Encuentra respuestas aquí.

Mónica Leiva

Te has dado cuenta de que hace ya un tiempo que ya no tienes las mismas ganas de antes de tener relaciones íntimas. Es algo que puede llegar a preocuparte. ¿Cómo es posible que algo tan gratificante, y que antes te gustaba tanto, ahora ya no te interese e incluso busques excusas para no hacerlo con tu pareja?

Tener un sexo satisfactorio es importante para muchas personas y para ello es vital tener deseo sexual. En el caso de las mujeres, es importante conocer que los niveles de deseo sexual varían a lo largo de la vida y que las causas son muy variadas y dependerán de cada caso individual. Pero, primero vamos a definir qué se puede considerar bajo deseo y cuándo este se convierte en un problema.

En qué consiste el bajo deseo sexual

Antes de hablar del bajo deseo, hay que definir que se considera como tal. No todo el mundo tiene el mismo nivel de deseo, de hecho, hay personas que desde siempre han tenido muy poco o nulo deseo y esto no les causa ningún problema. Es más habitual que esta falta de deseo preocupe cuando antes sí que existía y ahora es escaso o inexistente. Si tenemos bajo deseo y esto nos preocupa, es el momento de intentar hallar la causa y buscar remedio.

Para considerarse deseo bajo, se tendrían que cumplir los siguientes requisitos;

  • Tener nulo o casi nulo interés en cualquier actividad sexual, incluida la masturbación.
  • No tener o tener con muy poca frecuencia fantasías o pensamientos sexuales.

Para poder intervenir es importante estar preocupada por esta falta de deseo, si antes nuestro deseo era más intenso y ha bajado a niveles que nos preocupan es el momento de buscar una solución.

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Para poder intervenir es importante estar preocupada por esta falta de deseo. Foto: Shutterstock

Causas por las cuales puedes tener bajo deseo

A continuación, explicaremos las causas más frecuentes para que ello ocurra. El origen podría ser por problemas físicos, mentales o por variaciones hormonales relacionadas con etapas vitales de la mujer.

Salud física

Gozar de una buena salud física es clave, porque estar enfermas o sentirnos mal afectará al bienestar general y puede provocar bajo deseo. Algunos de los factores implicados en la salud física que pueden causar bajo deseo serían:

  • Lesiones que afecten a los órganos sexuales, como las producidas en el parto.
  • El dolor crónico, desequilibrios hormonales como el hipotiroidismo, anemia, diabetes, problemas de insomnio, que dañan el bienestar físico
  • Algunos medicamentos pueden tener efectos secundarios que pueden interferir en los niveles de deseo.
  • Tener sequedad o dolor de la zona genital puede dificultar las relaciones y dificultad el deseo.
  • Sufrir un cáncer o cirugía que comporte la extirpación del útero y los ovarios, que afectará a los mecanismos biológicos de la respuesta sexual además del desgaste físico que conlleva la patología.
Algunos de los factores implicados en la salud física pueden causar bajo deseo. Foto: Shutterstock

Salud mental

Estar en época de estrés o con preocupaciones que no sabemos solventar también será otra razón para no tener deseo. El cansancio no suele ir de la mano de una vida sexual activa. Hoy en día el estrés se podría considerar una de las causas principales del bajo deseo sexual en las mujeres. Los factores que pueden interferir en el bienestar de la mujer, provocando estrés y bajando el nivel de deseo más comunes serían los siguientes:

  • Problemas laborales, ambiente hostil, largas jornadas, falta de motivación.
  • Dificultades a nivel de pareja, falta de comunicación, poco apoyo emocional, poca corresponsabilidad en la crianza de los hijos y en las tareas domésticas.
  • Problemas económicos, deudas o bajos ingresos.
  • Tener una baja autoestima. Si no nos vemos atractivas es difícil que nos podamos relajar para que nuestra pareja nos vea de forma deseable.
Etapas de la vida de la mujer

La etapa vital de la mujer también puede condicionar y provocar una bajada del deseo. Las etapas las podríamos dividir en embarazo, postparto y/o lactancia;

  • Embarazo

Durante el primer trimestre puede existir una disminución del deseo debido a los cambios y preocupaciones producidos por el embarazo como las náuseas, el cansancio o la ansiedad por el miedo a sufrir un aborto.

A partir del segundo trimestre desaparecen muchas de las molestias iniciales y es el momento en el cual las mujeres suelen tener un mayor deseo.

Pero en el tercer trimestre el aumento del tamaño de la barriga que puede dificultar algunas posturas, el temor a dañar al bebé, aunque este está protegido dentro del útero, o el próximo nacimiento serán aspectos que pueden interferir en el deseo.

  • Posparto y lactancia

Después del parto, se produce una liberación de la hormona prolactina, que es la que produce la leche materna y se reducen los niveles de las hormonas sexuales, estrógenos y la testosterona, para que la atención se centre en el cuidado del bebé. A esto se ha de añadir las posibles secuelas del parto, con el malestar físico que conlleva y a los cambios hormonales que pueden influir en el estado emocional de la mujer con tristeza, ansiedad, pérdida de energía…

Así el embarazo, postparto o lactancia serán épocas en las cuales el deseo puede bajar o incluso desvanecerse, ya que son periodos de altibajos emocionales y desgaste físico.

  • Menopausia

Otra etapa vital en la que puede surgir una bajada del deseo es la perimenopausia y la menopausia, en esta etapa se producirá una bajada de los estrógenos y la progesterona. Aunque también en algunas mujeres puede ocurrir lo contrario y que aumente el deseo al no existir el temor a posibles embarazos.

La menopausia está de moda. Foto: Pexels/Karolina Grabowska
Puede surgir una bajada del deseo es la perimenopausia y la menopausia. Foto: Pexels/Karolina Grabowska

El deseo sexual, algo que merece la pena recuperar

Aunque las causas de tener bajo deseo son variadas, en la mayoría de casos es tratable. Si te causa malestar y no remite con el paso del tiempo, es cuando se deberá trabajar en ello. Lo primero sería conocer el origen, orgánico, hormonal, mental, y una vez conocido el origen, es el momento de ponerte en contacto con el profesional más adecuado para que te acompañe a hacer cambios en tu estilo de vida o a buscar formas nuevas de disfrutar de la sexualidad.

L’Erotheque. Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.

Mónica Leiva
Por Mónica Leiva