Revisas el teléfono, pides la ubicación, fotos para confirmar qué está haciendo, y hasta vas más allá, te generan ruido sus publicaciones en redes sociales y a quien le da un like o le escribe un comentario ¿es normal o son celos excesivos?
Los celos son el mecanismo de defensa ante una amenaza, real o imaginaria, de pérdida de atención o amor de la pareja frente a una tercera persona. En los celos la diferencia entre normal y patológico está en la intensidad, pues pueden ser pueden ser desde una señal de alerta justificada en la realidad hasta una obsesión que ocupa la mayor parte de tu día y te hacer crear una película de terror en tu cabeza.
Pueden ser tan intensos, denominados por la psicología como celotipia, que te lleven a actitudes controladoras como cuestionar las amistades de tu pareja y a aislarlo de su familia, con la intención de limitar su libertad para disipar ese miedo.
Como sabemos que no todos los celos son iguales, aquí de decimos como detectarlos para poderlos enfrentar de una forma más sana, sin que afecten tu relación.
Navegando el Apego Ansioso
Uno de los tipos de apego es el ansioso, en nosotras las mujeres cursa con las heridas paternas de abandono y rechazo en la infancia, por eso no es casualidad que al tener una pareja proyectemos ese miedo a perder la figura masculina generando comportamientos de hipervigilancia y de celos excesivos, de una actitud de desconfianza, enraizadas en una baja autoestima
Para que una relación funcione es necesario el apego seguro, ese que confía en el otro tanto como en sí mismo, aspira a que la individualidad se exprese y respeta el espacio personal de cada uno. En el apego seguro asumimos que una posible ruptura, si bien es algo que vamos a sufrir, no es una catástrofe, mientras que si experimentamos apego ansioso, el fin de la pareja se vive como una hecatombe, en este contexto emocional los celos son la respuesta lógica para evitar perder el amor, que significa además la única fuente de bienestar.
¿Celosa yo?
Hay un tipo de celos que no es tan evidente, y se conocen como celos ocultos. Si te cuesta aceptar que has sido celosa y aplicas técnicas de manipulación, chantaje emocional, reproches constantes, críticas a terceros para aislar a la pareja, son las actitudes de quien no asume que tiene esa inseguridad.
Por lo general, los celos ocultos se manifiestan cuando somos muy controladoras, suelen verse en personalidades con rasgos narcisistas y esconden un profundo miedo a perder el amor de la pareja.
Con las actitudes descritas, lo más temido que es el abandono o la infidelidad, puede hacerse realidad como una profecía autocumplida, por el agobio que genera en el otro la desconfianza constante expresada a través de palabras y acciones.
Celos Retrospectivos ¿una tendencia?
Sí existen los celos por el pasado, sexual y amoroso, de una persona y se caracterizan por pensamientos intrusivos que generan un malestar emocional muy intenso, se denominan celos retrospectivos. Quien los sufre se imagina a la pareja con sus exes y busca detalles del pasado, ya sea interrogándola o atando cabos, para comprarse constantemente, lo que produce mucha ansiedad.
Lamentablemente el contenido de masculinidad que se consigue en los podcasts actuales de la llamada machósfera, donde se habla del bodycount como algo cuestionable en las mujeres. ha llevado a un análisis del pasado sexual femenino al momento de ligar, y puede mantenerse aún como un fantasma en la psique del varón aun cuando existe una intención de ambos de establecer una pareja, y mantener la exclusividad sexual desde el momento que se inicia este vínculo.
Estos celos son perniciosos, porque el hombre llega a comprarse en su desempeño sexual pidiendo conocer información de experiencias previas, algo que no es relevante en el momento, y cuestionando la conducta de la mujer en la cama, causándole mucha ansiedad funcionamiento, tanta que puede desencadenar disfunción eréctil y eyaculación precoz, al tiempo que su frustración genera actitudes en la relación que pueden conducir a la violencia.
Así he visto en consulta hombres enamorados de sus parejas pero que no pueden dejar de pensar en su pasado, lo que le genera una disonancia cognitiva, es decir, un conflicto psicológico difícil de resolver que afecta la dinámica de pareja, muchas veces hasta el punto de terminar al poco tiempo de iniciar la relación.
¿Los celos retrospectivos sólo les afectan a ellos? La respuesta es no, nosotras también los vivimos pero de forma diferente. Llegamos a comprarnos con las ex novias que conocimos a través de sus publicaciones en redes sociales, pero más que pedir detalles de sus experiencias sexuales, nos enfocamos en el cuerpo y la belleza de ellas, afectando nuestra autoestima y confianza personal.
La fidelidad es una decisión personal
Los celos son una pérdida de tiempo y de energía porque al final del día la fidelidad es una decisión personal, hombres y mujeres tenemos un área en el cerebro llamada lóbulo prefrontal que nos permite analizar las consecuencias de nuestras acciones más allá del impulso.
Por otra parte, perseguir y vigilar a nivel neurobiológico es contraproducente, pone el sistema nervioso de quien se siente acosado en modo alerta, dispara el cortisol, activa el sistema simpático y puede impulsar a buscar la calma en los brazos de otra (u otro), buscando la atención a través de alguien que no nos cuestione permanentemente.
El amor es un acto de fe, y sobre todo, como afirmó Erich Fromm en su libro El Arte de Amar, una práctica, así que si la atención que prestamos a los celos la invirtiéramos en amarnos y amar al otro genuinamente, expresando este sentimiento con palabras positivas, disiparíamos ese fantasma del abandono y ganaríamos seguridad y tranquilidad.
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