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¿Por qué me Siento Culpable al Masturbarme?

Disfrutar, por completo, del placer sexual en solitario sigue siendo una tarea pendiente para muchas mujeres.

Ysabel Velásquez

Disfrutar, por completo, del placer sexual en solitario sigue siendo una tarea pendiente para muchas mujeres. Si bien actualmente contamos con la suerte de vivir en una época donde tenemos mucho más acceso a la información, no toda está libre de errores, mucho de lo que leemos o vemos tiene sesgos que hipersexualizan a la mujer y, paradójicamente, esto nos desconecta de aquello que nos hace sentir bien.

La masturbación, o auto ejercicio de la función sexual como le decimos los sexólogos, es el primer contacto con nuestro placer. El impulso por autoexplorarnos es innato, tanto que en ecografías se han observado estas maniobras en fetos, y sí, también en fetos hembras; pero al venir a este mundo nuestra psique comienza a ser condicionada con una cantidad de ideas que desnaturalizan ese impulso.

Mientras a los chicos adolescentes se les permite masturbarse y se asume como natural, a las chicas se les dice que tocarse no está bien, que la vulva es sucia, o que el hombre es quien sabe más de sexo que nosotras mismas, así con su experiencia descubrirá nuestro placer la primera vez, como por arte de magia, como si a todas nos gustara lo mismo.

Bien sea que hayas comenzado a masturbarte desde la adolescencia o hayas llegado a la práctica del autoerotismo ya de adulta, alguna vez experimentaste que la sombra de la culpa subsecuente nubló la explosión de neuroquímicos de la felicidad que se segregan tras el orgasmo con un sentimiento un poco agridulce.

Es normal, y es hasta esperado, sentir esa culpa, considerando las creencias limitantes con las que crecemos, sumadas a la forma en la que se etiqueta a las mujeres que disfrutan a plenitud de su sexualidad – fáciles, libertinas, ninfómanas – y así nos atribuimos esos adjetivos en nuestro subconsciente y sin darnos cuenta nos avergonzamos de la mujer curiosa que somos, que quiere descubrirse, experimentar y apropiarse del placer que le pertenece, porque se nos ha dicho que no está bien ser ella.

La anorgasmia es una disfunción sexual. Foto: Shutterstock
Las creencias limitantes respecto a nuestro placer generan culpabilidad. Foto: Shutterstock

Entonces nos tocamos, porque somos mujeres de este siglo, pero nos juzgamos, disfrutamos pero creemos íntimamente que no está bien, o peor, nos encontramos pensando que no gemimos o que nuestro orgasmo no es tan explosivo como se ve el porno, o quisiéramos sentir eso que nuestras amigas dicen que es el squirt o eyaculación femenina y no lo hemos logrado, y ahí la culpa crece, porque en este proceso internalizamos que no somos suficientemente sexuales – cosa que no es verdad, porque proviene de una opinión viciada de tantas ideas erradas que hemos asumido como hechos-

No hay una sola manera de ser sensual, todas tenemos un erotismo inherente, todas somos diosas sexuales en nuestros propios términos, de una forma tan auténtica como cada una y que para ser descubierta se requiere una importante dosis de valentía, aunque la culpa intente frenarnos.

Lo que debemos recordar para matar esta culpa, y verla cuando aparezca como solo un fantasma, es que su raíz está en esas creencias limitantes que no son nuestras, en ideas con una sensación de certeza que no son verdades, sino que se sustentan en todos esos tabúes e imperativos masculinos de lo que la sexualidad femenina debe ser.

La verdadera naturaleza de la masturbación es el disfrute de un placer que nos es propio, que se comparte en pareja pero que ya es nuestro, no se trata de cumplir expectativas del porno – que no es más que sexo de ficción -, no se trata de probar nada, es curiosidad y gozo sin expectativas, es una práctica que nos conecta con las sensaciones de nuestro cuerpo momento a momento, y es absolutamente sana a cualquier edad.

Otra de las razones que nos pueden llevar a sentirnos culpables al masturbarnos es el uso de juguetes sexuales. Si bien sabemos que la estimulación manual, oral o con el pene no genera la vibración de los juguetes motorizados, no hay nada de qué preocuparse si lo tomas como una variante más. Lo saludable es disfrutar de diversos estímulos y de diversas rutas de placer.

¿Qué tienes una forma segura de autoestimularte? También es fisiológico, esa zona de confort sexual te dará los datos para guiar a tu pareja en lo que te gusta y en lo que no, y poco a poco irás incorporando nuevas prácticas en tu repertorio para expandirla.

Al momento de autocomplacerte fantasea, dedícate por completo a la experiencia a través de tus sentidos, alinea tus pensamientos con tu cuerpo, no tengas prisa por llegar al orgasmo, confía en ti y en tu sabiduría femenina, que trasciende tu propia mente.

No hay porqué avergonzarse de tener esa sensación de culpabilidad alguna vez, tu actitud y tu autoconfianza son el antídoto para reconectarte con tu naturaleza sexual, libre de juicios.

© L’Erotheque. Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.

Ysabel Velásquez
Por Ysabel Velásquez

Sexóloga, Sex & Love Coach . Periodista de Salud. Autora del Libro de motivación para la mujer :En Femenino.