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5 Estrategias Psicológicas para Dejar de Idealizar a Alguien 

Deja de inventar una historia de amor que solo existe en tu cabeza y recuperar tu poder emocional.

Soraily Maldonado

Has pasado noches enteras pensando en esa persona. La imaginas perfecta, distinta a todas las demás. En tu mente, tiene exactamente las palabras que necesitas escuchar, los gestos que siempre has soñado, la mirada que te hace sentir en casa. Pero hay un problema: esa persona que conoces tan bien… no existe del todo. O al menos, no de la manera en que la has construido.

Idealizar a alguien es uno de los mecanismos emocionales más comunes —y más dolorosos— que experimentamos. Nos enamoramos de una versión editada, aumentada, casi literaria de otra persona, y cuando la realidad llega, el golpe puede ser devastador. La buena noticia es que reconocer este patrón es el primer paso para liberarse de él.

«Cuando idealizas a alguien, no te enamoras de quien es, sino de quien necesitas que sea.

A continuación, cinco estrategias psicológicas respaldadas por la terapia para bajar del pedestal a quien llevas tanto tiempo colocando ahí.

1# Acepta que estás construyendo una ficción

El primer paso es brutalmente honesto: cuando idealizamos, creamos una narrativa. Nuestro cerebro toma fragmentos reales de esa persona —una sonrisa, una frase ingeniosa, un momento de ternura— y los completa con lo que queremos creer. La psicología cognitiva llama a esto «sesgo de confirmación»: solo vemos lo que confirma nuestra historia ideal e ignoramos todo lo que la contradice. Date permiso para preguntarte: ¿estoy viendo a esta persona tal y como es, o tal y como la necesito? Escribir en un diario las contradicciones que observas puede ser un ejercicio revelador y, a menudo, liberador.

2# Observa desde la distancia emocional

La idealización prospera en la distancia. Cuanto menos conocemos a alguien, más espacio tiene nuestra imaginación para rellenar los huecos. Una de las estrategias más efectivas recomendadas en terapia es practicar la «observación neutral»: proponte durante una semana observar a esa persona —sus palabras, sus reacciones, sus pequeños comportamientos— como si la estuvieras viendo por primera vez, sin el filtro de la emoción. Anota lo que realmente hace y dice, no lo que interpretas. Muchas veces, esta simple práctica nos devuelve a la realidad de forma suave pero contundente.

El problema en tus relaciones eres tú
Nuestro cerebro toma fragmentos reales de esa persona. Foto: Pexels/Shvets Production
3# Pregúntate qué necesidad emocional estás cubriendo

La idealización rara vez tiene que ver con la otra persona; tiene que ver con nosotras. Cuando ponemos a alguien en un pedestal, solemos estar cubriendo una necesidad emocional no satisfecha: la necesidad de ser amadas, de sentirnos suficientes, de tener certeza en un momento de incertidumbre, o incluso de escapar de nuestra propia realidad. Una pregunta poderosa para explorar en terapia o en soledad es: «¿Qué me da esta fantasía que siento que no tengo en mi vida real?» La respuesta suele abrir una puerta mucho más importante que cualquier relación.

La persona que idealizas se convierte en un espejo de tus carencias, no de tu amor.
4# Cultiva vínculos reales y presente

Uno de los antídotos más poderosos contra la idealización es la conexión auténtica. Las fantasías tienen poder cuando estamos solos con nuestros pensamientos, pero se debilitan cuando nos rodeamos de relaciones reales, imperfectas y nutridas. Invierte tiempo en las personas que ya están en tu vida y que te conocen tal cual eres. Llama a esa amiga con quien puedes ser tú misma. Comparte una comida con tu familia. La calidez de lo cotidiano y lo genuino contrasta poderosamente con la frialdad de lo imaginado, y nos recuerda que el amor de verdad no necesita perfección para ser hermoso.

5# Trabaja tu autoestima desde adentro

Dejar de idealizar a alguien también implica mirar hacia dentro con compasión. Muchas veces, la razón por la que buscamos la validación de ese ser «perfecto» es porque no creemos merecer algo real y accesible. La terapia cognitivo-conductual señala que las personas con baja autoestima son más propensas a idealizar porque inconscientemente sienten que necesitan a alguien «extraordinario» para sentirse valiosas. Trabajar tu autoconcepto —a través de la terapia, de la escritura reflexiva, de la autocompasión— es la base de todas las demás estrategias. Cuando te crees merecedora de amor real, la fantasía empieza a perder su atractivo.

El duelo de soltar la fantasía

Puede que leer estas líneas despierte algo incómodo. Porque soltar a esa persona idealizada también es un duelo. Es despedirse de una versión de nosotras mismas que necesitaba esa historia para seguir adelante. Y eso merece ser reconocido, no ignorado.

Los expertos en apego emocional señalan que el dolor de dejar ir una idealización puede ser tan intenso como el de una ruptura real, precisamente porque lo que perdemos no es una relación sino una esperanza construida con tiempo, energía emocional y, a veces, años de espera.

Date ese duelo. Llóralo si lo necesitas. Escríbelo. Cuéntaselo a alguien de confianza. Pero también recuerda que al otro lado de ese dolor hay algo mucho más nutritivo: la posibilidad de conectar con personas reales, de amarte a ti misma sin condiciones y de construir el tipo de amor que no necesita idealizarse para ser extraordinario.

Recuerda: si sientes que este patrón afecta profundamente tu vida emocional, consultar con un profesional de la salud mental puede ser el paso más valiente —y más transformador— que des.

L’Erotheque. Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.

Soraily Maldonado
Por Soraily Maldonado

Psicóloga especializada en salud. Máster en psicología clínica. Investigadora en el campo de la autoestima y las relaciones.