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Cuando Tu Cuerpo Dice “No”

Explora los factores físicos y fisiológicos que pueden influir en la libido y entiende por qué el deseo sexual puede disminuir.

Dra. Verónica Lovera

Empecemos por algo fundamental: si tu deseo sexual ha disminuido o desaparecido, no hay nada malo contigo. La baja libido no es un defecto de tu personalidad ni una carencia emocional. Es, en realidad, una señal—un mensaje que tu cuerpo te está enviando con claridad meridiana.

Cuando el deseo disminuye, tu organismo te comunica que se siente abrumado, con pocos recursos, irritado, estresado o, simplemente, no se siente lo suficientemente seguro como para priorizar el sexo. Y tiene sentido: en un estado de supervivencia, la intimidad queda relegada a un segundo—o décimo—plano.

Lo que realmente está pasando en tu cuerpo

Es importante ser honesta sobre lo que “baja libido” puede significar realmente. Tal vez notes sequedad o molestias vaginales. Quizás te cueste excitarte o ya no tengas esos pensamientos espontáneos sobre el sexo que solían aparecer sin más. Puede que te resulte difícil alcanzar el orgasmo, o que tu pareja experimente disfunción eréctil.

Todos estos son datos, información valiosa. No son razones para sentir vergüenza.

Aquí va una verdad incómoda pero liberadora: el deseo sexual es una función de lujo del cuerpo. Para que aparezca, tu sistema nervioso debe sentirse seguro, tu nivel de azúcar en sangre estable, tus hormonas necesitan tener suficientes materias primas y tu organismo debe estar en modo recuperación, no en modo emergencia.

Si tu cuerpo está atascado en modo supervivencia—si percibe amenazas, escasez o estrés constante—la libido simplemente no será prioritaria. Es así de simple, aunque no sea fácil de aceptar.

El camino de regreso al deseo

El objetivo no es “forzar” la recuperación de tu libido con trucos o tácticas rápidas. El verdadero objetivo es apoyar los sistemas subyacentes de tu cuerpo—tu salud hormonal, tu sistema nervioso, tu metabolismo—para que el deseo pueda regresar como consecuencia natural de una mejor señalización, más energía y mayor sensación de seguridad.

Recopilamos los mejores consejos sobre rupturas. Foto: Pexels/Kevin Malik
El deseo puede regresar como consecuencia natural de una mejor señalización, más energía y mayor sensación de seguridad.. Foto: Pexels/Kevin Malik

A continuación, te presentamos los diez factores principales que pueden estar saboteando tu deseo sexual y, lo más importante, qué puedes hacer al respecto.

Los 10 Saboteadores de Tu Libido

1# Estrés crónico: tu enemigo silencioso

Cuando vives en un estado permanente de lucha o huida, tu cuerpo simplemente no puede permitirse el lujo del deseo. Los niveles elevados de cortisol—la hormona del estrés—suprimen activamente la señalización de las hormonas sexuales. Tu cerebro está demasiado ocupado tratando de mantenerte con vida como para pensar en el placer.

2# La montaña rusa del azúcar en sangre

Esos picos y caídas dramáticas de azúcar en sangre no son solo una cuestión de energía. Tu sistema nervioso interpreta cada bajón como una emergencia, desencadenando una cascada de estrés que altera tus ritmos de cortisol y desequilibra tus hormonas sexuales. La inestabilidad metabólica se traduce directamente en inestabilidad del deseo.

3# El sueño: donde ocurre la magia hormonal

No es negociable: mientras duermes es cuando tu cuerpo reconstruye sus hormonas y restaura la capacidad de tu sistema nervioso. Cuando el sueño es deficiente o errático, la producción de testosterona se desploma, los niveles de dopamina caen en picado y el cortisol se mantiene elevado. El resultado es predecible: tu libido desaparece con rapidez alarmante.

4# Comer muy poco: la trampa de la escasez

Si tu ingesta calórica es demasiado baja durante demasiado tiempo, tu cuerpo recibe un mensaje claro: estamos en época de escasez. Como mecanismo de supervivencia, ralentiza la función tiroidea, reduce la producción de hormonas sexuales y puede incluso detener la ovulación. La libido es uno de los primeros sistemas en apagarse cuando el cuerpo percibe hambruna.

5# Sobreentrenamiento: cuando el ejercicio se vuelve en tu contra

Entrenar intensamente sin suficiente recuperación es básicamente decirle a tu cuerpo que permanezca en modo alerta constante. El ejercicio excesivo sin descanso adecuado eleva el cortisol de forma crónica y reduce drásticamente la señalización de las hormonas sexuales. Tu cuerpo no distingue entre correr de un depredador y correr diez kilómetros todos los días: ambos son estrés.

No estamos locas somos cíclicas
El ejercicio excesivo reduce drásticamente la señalización de las hormonas sexuales. Foto: Pexels/Tima Miroshichenko

6# Inflamación crónica: el enemigo invisible

Cuando la inflamación se mantiene elevada, tu cuerpo activa el modo defensa y prioriza el sistema inmunitario sobre la función reproductiva. La señalización inflamatoria interfiere con los receptores hormonales, sabotea tu estado de ánimo y drena tu energía—los tres pilares fundamentales del deseo sexual.

7# Déficits nutricionales: las carencias que importan

Tu libido no funciona con buenas intenciones—funciona con materias primas específicas. Niveles bajos de zinc, hierro, vitaminas del complejo B, magnesio y grasas esenciales pueden comprometer la producción de neurotransmisores, sabotear tu energía y reducir drásticamente la síntesis de hormonas sexuales. No puedes fabricar deseo con un tanque vacío.

8# Tu intestino: el segundo cerebro que afecta tu deseo

La salud intestinal está íntimamente conectada con tu libido. Tu microbioma regula el metabolismo del estrógeno, modula la inflamación y controla la absorción de nutrientes esenciales. Si tu digestión está comprometida, la eliminación hormonal y la química cerebral también se ven afectadas. Un intestino enfermo equivale a un deseo sexual enfermo.

9# Toxinas ambientales: los disruptores hormonales ocultos

Las toxinas ambientales no son solo un problema teórico—actúan como disruptores endocrinos que interfieren directamente con tus hormonas sexuales. Cuando tus vías de desintoxicación están sobrecargadas, tu cuerpo está demasiado ocupado gestionando la supervivencia básica como para preocuparse por el deseo. La carga tóxica crónica es un asesino silencioso de la libido.

10# Seguridad emocional: el ingrediente que falta

El deseo sexual depende fundamentalmente de que tu sistema nervioso se sienta seguro. Si vives con una carga mental constante, tensión relacional sin resolver o un sentimiento persistente de amenaza, tu cuerpo permanece en modo defensivo. Y un cuerpo a la defensiva es un cuerpo que ha cerrado las puertas al deseo. La intimidad requiere vulnerabilidad, y la vulnerabilidad requiere seguridad.

Muchas mujeres anteponen todo al sexo. Foto: Pexels/Ron Lach
Si vives con una carga mental constante tu cuerpo permanece en modo defensivo.. Foto: Pexels/Ron Lach

La recuperación de tu deseo sexual no es cuestión de fuerza de voluntad o de “intentarlo con más ganas”. Es cuestión de crear las condiciones biológicas adecuadas para que tu cuerpo vuelva a sentirse lo suficientemente seguro y nutrido como para priorizar el placer.

Empieza por identificar qué factores de esta lista resuenan más contigo. Luego, con paciencia y compasión, comienza a abordarlos uno a uno. Tu cuerpo tiene una capacidad asombrosa de recuperación cuando le das lo que realmente necesita.

Una aclaración importante

Este artículo se centra específicamente en los factores físicos y fisiológicos que pueden afectar la libido. Sin embargo, es fundamental reconocer que la falta de deseo sexual también puede deberse a factores psicológicos (como ansiedad, depresión, traumas previos o estrés emocional) o a problemas en la relación de pareja (falta de comunicación, conflictos no resueltos, diferencias en las expectativas sexuales).

Si los factores físicos que exploramos aquí no resuenan contigo, o si tras abordarlos no experimentas mejoras, te recomendamos considerar el apoyo de un terapeuta sexual, psicólogo o consejero de pareja. La salud sexual integral requiere atender tanto el cuerpo como la mente y las emociones.

L’Erotheque. Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.

Dra. Verónica Lovera
Por Dra. Verónica Lovera

Doctora en medicina, con interés en las áreas de cirugía y ginecología.  Actualmente compatibiliza su trabajo en el hospital y con el de redactora médica profesional.