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Sexo de Mantenimiento: Erotismo Intencional

Explora la importancia del sexo de mantenimiento y cómo puede ayudar a mantener viva la chispa en tu relación a largo plazo.

Ysabel Velásquez

Cuando convivimos con nuestra pareja por muchos años el deseo sexual cae en un valle que, sin voluntad, es difícil de remontar. El trabajo, la maternidad y las responsabilidades hacen que la intimidad pase a segundo plano y esto, además de restar bienestar, debilita la conexión, haciéndonos sentir como simples compañeros de piso.

Después de que pasa el enamoramiento mediado por la efervescencia hormonal, donde todo es espontáneo, viene la intención consciente y el cultivo amoroso del vínculo que incluye el sexo de mantenimiento, algo que solemos temer porque puede convertirse en una obligación, pero no tiene que ser de esa manera…¡sigue leyendo que aquí descubrirás por qué!

Esther Perel, psicoterapeuta experta en relaciones de pareja, autora de los libros ‘El dilema de la pareja: una nueva mirada acerca del amor’ y las relaciones e ‘Inteligencia Erótica: claves para mantener la pasión en pareja’ en una entrevista en el podcast de Rich Roll, compartió por qué no vemos el sexo de mantenimiento en los medios, cuando juega un rol importantísimo en las parejas comprometidas de larga data:

“Nadie ve el sexo de mantenimiento en una película, solo vemos el sexo apasionado, mientras que el sexo de mantenimiento es extremadamente importante en parejas eróticas. No todo es acerca de una gran producción, cada comida no es un menú a 4 tiempos, algunas son una simple comida casera pero no es menos deliciosa. Entonces, lo que vemos en los medios es crear un set con expectativas poco realistas. No todos iniciamos el sexo después de 20 años juntos por estar deseosos o excitados, muchas veces lo hacemos por estar abiertos y tener la curiosidad de ver qué pasa. No siempre comemos con hambre o vamos al gimnasio porque queremos, o no podemos esperar, pero nunca he visto a alguien venir del gimnasio arrepentido, y el sexo no es diferente”

Esto pasa, explica Perel, porque estamos acostumbrados a ver el sexo como algo excepcional, y esto no ocurre directamente por las expectativas exageradas que nos muestran las películas – incluyendo al porno – sino que va más allá, viene del tabú que rodea al sexo, de la interpretación del erotismo como algo innecesario, de la mirada del sexo restringido para la procreación o el “deber marital”, esto está alejado del deseo natural, siendo el sexo un aspecto central de la identidad de las personas, que forma parte de lo cotidiano.

El sexo es parte de la vida

Mantener el deseo en una relación larga no es una obligación, es alimentar la conexión, el vínculo. En la relación comprometida ya no hay tanta espontaneidad, y como todo lo importante, hay que colocarlo en agenda, pero muchos le temen a hacerlo y este miedo revela la resistencia a reclamarlo y apropiarse de él, considerándolo importante, las ganas vienen después, al cultivar el deseo de forma intencional.

El sexo de mantenimiento no se reduce al coito, se trata de una sexualidad holística e intencional, basada en acciones simples que te recuerdan que eres deseada y deseas a tu pareja. No se trata de desempeño, es acerca de cercanía, cuidado y mantener vivo el erotismo. Las parejas que lo hacen bien negocian el deseo, no se toman el rechazo como algo personal y conscientemente navegan entre ser espontáneos y agendar la intimidad.

Después de años rutina, el sexo puede convertirse en algo transaccional o – algo peor – puede desaparecer por completo. Lo erótico puede ahogarse con tanta familiaridad, por eso necesitamos crear un espacio para respirar, para construir el misterio y la sorpresa, combustibles de la energía sexual, para procurarnos y recordar a nuestros cuerpos y mentes que nos deseamos, ese contacto piel a piel, aunque sea breve, alimenta el afecto y el vínculo.

Cuando iniciamos las sesiones de mantenimiento sexual de forma intencional, incluso colocándolas en agenda, pueden sentirse un tanto mecánicas o aburridas, pero después van cambiando, el hecho de tocarse, mirarse a los ojos, dar y recibir placer, nos hace sentir vistos, deseados y amados.

El sexo de mantenimiento no se reduce al coito. Foto: Pexels/Cottonbro Studio

Activando nuestro deseo

Se ha observado que el sexo de mantenimiento funciona bien para los hombres, pero no tanto para nosotras, especialmente si somos madres, y esto se lo debemos a la socialización de género. Crecemos con la idea de que a nosotras nos gusta menos el sexo que a ellos, y se nos va alimentado esta creencia con narrativas que reducen nuestro deseo natural: “no debes tocarte”, “debes complacer al hombre”, “es importante satisfacer sus necesidades para que no te abandone”, todo esto nos condiciona a ser deseadas, pero no desear. Nada de esto nos da el permiso ni la confianza para explorar nuestro cuerpo, descubrir lo que nos satisface y pedir lo que deseamos.

“Muchas de nosotras confundimos sentirnos sexuales con sentirnos sexualizadas por un hombre. Cuando nuestra sexualidad se activa en función a la mirada masculina somos menos capaces de priorizar nuestro placer. En lugar de eso – y muchas veces de manera inconsciente – aparecemos ante él para incitarlo y nuestra sexualidad se convierte en un acto performativo”, expresó Rebecca Wolf en su artículo redescubriendo la sexualidad en la maternidad.

Mientras nos veamos como facilitadoras del placer masculino en lugar de protagonistas del nuestro, el sexo de mantenimiento será asumido como una carga. Esta pasividad se siente como aburrimiento. Por ejemplo, un estudio ha demostrado que el doble de mujeres pueden sentirse aburridas con el sexo durante el primer año de relación, y no porque nos guste menos que a ellos, sino porque no nos damos la oportunidad de explorar lo que en realidad deseamos.

“Muchos expertos están considerando en la actualidad que las mujeres necesitan variedad, novedad y aventura sexual tanto como los hombres, y hasta posiblemente más; y cuando no las obtienen se van apagando sexualmente” afirma Wednesday Martin, autora de ‘Untrue: todo lo que creemos acerca de las mujeres, lujuria e infidelidad es incorrecto y cómo la ciencia puede liberarnos’.

De esta manera, el sexo de mantenimiento debe ser, ante todo, un deleite personal, donde el disfrute compartido sea el único objetivo.

Más apoyo, más diversidad, más satisfacción

En 2011, un estudio realizado por Herbernick y colaboradores reveló que los hombres gays y bisexuales tenían entre cinco y nueve conductas sexuales por encuentro íntimo como besar, dar y recibir sexo oral, entre otros, en contraste con las parejas heterosexuales que sólo se enfocan en tres: besos, algo de oral y penetración hasta el gran final, con la idea coitocéntrica de que el sexo termina cuando él se corre, mientras que para la mayorías de nosotras es difícil llegar al orgasmo solo con penetración.

Para nosotras que haya orgasmo y conexión emocional es el mayor predictor de querer repetir, es el alimento de un deseo que no es tan directo, que se val cultivando con los pequeños actos de amor y presencia, así es más fácil involucrarse en ese sexo de mantenimiento cuando la oportunidad emerge, y si a eso le añadimos variedad, eso conduce a más excitación, orgasmos y satisfacción sexual.

Finalmente, es importante poder tener tiempo para descansar, sobre todo si se te hace difícil desconectarte de la carga mental para relajarte y disfrutar del sexo, y esto pasa por una repartición más equitativa de las tareas domésticas y de cuidado.

De acuerdo a una encuesta reciente de la Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos, las mujeres invierten 47 minutos más en labores domésticas – sin incluir compras o el cuidado de los niños – versus los hombres, mientras que el Journal del Matrimonio y la Familia ha publicado un estudio que afirma que las parejas que se dividen las tareas del hogar más equitativamente tienen más sexo y mayor satisfacción marital.

Tipos de sexo extraordinarios
Para activar nuestro erotismo es importante mantenernos receptivas a probar cosas nuevas. Foto: Shutterstock

Más familiaridad ¿menos deseo?

Para activar nuestro erotismo es importante mantenernos curiosas, abiertas y receptivas a probar cosas nuevas. Esther Perel es enfática en afirmar que, si continuamos haciendo las cosas que son familiares y rutinarias fortalecemos el aspecto de amistad dentro de la relación, pero si queremos sentirnos vivas, activar la energía erótica, vibrante y juguetona, debemos hacer algo diferente a lo familiar y esto significa nuevas experiencias que nos sorprendan.

Esta práctica de abrirnos a lo erótico implica una conexión contigo y con tu pareja a través de los cinco sentidos, en un contexto nuevo que los haga descubrirse de una manera distinta y esto requiere de un trabajo consciente. Confiar en el otro es un acto de fe y genera otro nivel de intimidad a través de una curiosidad que nos permite sentirnos vivas y vistas.

¿Erotismo? ¡Más, por favor!

Para Esther Perel la sexualidad es instintiva, es básica, pero el erotismo es lo sexual transformado por la imaginación humana, es lo que le da sentido al sexo porque los seres humanos somos criaturas de significado. En la modernidad, lo erótico es sinónimo de sexual, pero lo erótico existe en todas las tradiciones espirituales, como energía vital y creatividad.

“Puedes tener mucho sexo sin sentir nada, las mujeres lo hicieron por siglos, la mente erótica es otra cosa. Hablamos de querer más sexo, pero lo que en realidad necesitamos es mejor sexo, y eso se logra enfocándonos en la calidad de la conexión – atención, intimidad, libertad, entrega – en lo que comunican los cuerpos”.

De esta manera, la sexualidad, pero sobre todo la experiencia erótica, es una ventana hacia la persona, hacia la relación y hacia nuestras necesidades emocionales más profundas.

Como hacer el sexo de mantenimiento más erótico, íntimo y sin presiones

Tocar sin expectativas: un abrazo después de trabajo, una palmada en la espalda, el roce de un hombro, tomarse las manos durante la cena, son pequeños gestos que comunican presencia y cercanía.

Coqueteo durante la semana: un mensaje durante el almuerzo, una nota romántica, un pequeño baile improvisado, una broma picante mientras lavamos los platos, una mirada a tu ropa interior bajo el albornoz, son guiños que van anticipando el encuentro.

Mantener viva la curiosidad: pregúntale cosas más allá de lo usual, escucha lo que le excita, no sólo a través de sus palabras sino de lo que comunica su energía y lenguaje no verbal. Interésate genuinamente sobre cómo estuvo su día.

Dejar ir la ansiedad de desempeño: el único objetivo de los encuentros es el disfrute mutuo y para ello es indispensable una actitud lúdica, mucha confianza y comunicación clara

Reduce el tiempo en el móvil: es un hábito difícil de cambiar, pero aléjate de las redes sociales cuando estén juntos. El scrollcompulsivo captura nuestra atención y nos aleja del momento presente, que es el único espacio posible para el amor, la intimidad, el erotismo y ¡el sexo!

En el sexo de mantenimiento, lejos de ponernos una tarea más, aprendemos a dejar de esperar el “momento perfecto” y más importante, nos sentimos suficientemente seguras para pedir placer sin ansiedad o vergüenza, esto le quita la presión y significa que el sexo siempre está sobre la mesa sin importar cuán cansadas u ocupadas estemos. No se trata de un deber, sino de elegirnos y estar disponibles a dejarnos llevar por la pasión…en cualquier momento.

 L’Erotheque. Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.

Ysabel Velásquez
Por Ysabel Velásquez

Sexóloga, Sex & Love Coach . Periodista de Salud. Autora del Libro de motivación para la mujer :En Femenino.