Durante demasiado tiempo, la sexualidad femenina en la ficción se ha reducido a dos registros: el silencio o el cliché. O no se hablaba de ello, o se mostraba filtrado por una mirada ajena, higienizada, siempre en función del deseo de otro. Afortunadamente, algo está cambiando. Cada vez más series se atreven a explorar el placer, el deseo y los cuerpos femeninos —y no tan femeninos— sin vergüenza, sin moralina y sin dar explicaciones.
Hablar abiertamente de sexo en pantalla no es solo una cuestión de entretenimiento: es una forma de visibilidad. Cuantas más historias veamos sobre deseo no normativo, sobre cuerpos que envejecen y siguen deseando, sobre relaciones abiertas, sobre la diversidad de orientaciones y prácticas, más fácil resulta que cada una de nosotras encuentre un reflejo propio, sin tener que encajar en un único modelo de sexualidad válida.
Por eso hemos reunido seis series —comedias, dramas y de todo un poco— que comparten una misma actitud: contar el sexo sin tapujos, con humor, con ternura y, sobre todo, con honestidad. Toma nota
Wanderlust
Basada en una historia real, esta serie sigue a una mujer con un cáncer terminal que decide dejar un matrimonio sin deseo para explorar, en el tiempo que le queda, todo lo que nunca se atrevió a probar sexualmente. Con humor negro y una ternura desarmante, la serie conecta el placer con la urgencia de vivir, y reivindica el derecho de cualquier mujer —enferma, sana, joven o mayor— a explorar su propio cuerpo sin culpa.
Dying for Sex
Basada en una historia real, esta serie sigue a una mujer con un cáncer terminal que decide dejar un matrimonio sin deseo para explorar, en el tiempo que le queda, todo lo que nunca se atrevió a probar sexualmente. Con humor negro y una ternura desarmante, la serie conecta el placer con la urgencia de vivir, y reivindica el derecho de cualquier mujer —enferma, sana, joven o mayor— a explorar su propio cuerpo sin culpa.
Grace and Frankie
Jane Fonda y Lily Tomlin demuestran, temporada tras temporada, que el deseo no caduca con la edad. Cuando sus maridos las dejan por… el uno al otro, ambas deben reinventarse a los setenta años, incluida su vida sexual. La serie normaliza algo que la ficción rara vez muestra: mujeres mayores que hablan de sexo, lo disfrutan, prueban juguetes eróticos y no piden perdón por ello.
Tú, yo y ella
Esta serie pone el foco en el poliamor a través de la historia de una pareja que, tras años de matrimonio convencional, empiezan una relación con otra mujer. Con frescura y sin dramatismos innecesarios, la serie retrata una estructura afectivo-sexual poco vista en televisión: un trío consentido, hablado y negociado entre adultos, lejos del morbo fácil.
El juego de las llaves
Un grupo de amigas cuarentonas decide recuperar el ritual del intercambio de parejas de los años setenta, pero adaptado a sus propios términos: con comunicación, límites claros y deseo propio en el centro. La serie desmonta el mito de que el intercambio de pareja es solo cosa de hombres mirando, y lo convierte en un espacio de exploración femenina compartida y sin vergüenza.
Bonding
Tiff es estudiante de psicología de día y dominatrix profesional de noche. Junto a su mejor amigo, que trabaja como su asistente, la serie se adentra en el mundo del BDSM y el trabajo sexual sin caricaturizarlo ni condenarlo. Muestra el kink como lo que es para quienes lo practican: una forma legítima de negociar deseo, poder y consentimiento, con sus propias reglas y su propia ética.
Seis miradas distintas sobre un mismo territorio: el derecho a desear a nuestra manera, sin manual de instrucciones ni fecha de caducidad. Dale al play sin prejuicios.
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