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Tantra: Un Camino para Sanar el Trauma

El Tantra es mucho más que sexualidad sagrada. A través del Tantra sanamos el dolor para poder vivir con mayor gozo y plenitud, dentro y fuera de la habitación. 

Ysabel Velásquez

El Tantra es mucho más que sexualidad sagrada. En la antigua India el Tantra surgió como una profunda filosofía que explicaba los fenómenos de la mente y del cuerpo, esa conexión con la mística naturaleza humana en relación con el ambiente que nos rodea, y que también nos condiciona.

La presencia en el cuerpo es algo que las modernas terapias somáticas están usando para liberar bloqueos causados por el Trastorno de Estrés Post Traumático, experiencias adversas ocurridas en la infancia, adolescencia o vida adulta que generan malestar en el presente, incapacidad para gestionar las emociones y para conectar con las personas, y muy especialmente con la pareja, de una forma sana. Esta aproximación terapéutica no es más que la reinterpretación, desde una mirada más científica, de las enseñanzas tántricas.

A continuación, te presentamos como a través del Tantra sanamos el dolor para poder vivir con mayor gozo y plenitud, dentro y fuera de la habitación. 

El trauma – y el placer – viven en el cuerpo

El cuerpo recuerda lo que la mente olvida, por ejemplo el trauma sexual reprimido, ya sea por abuso en la infancia – cuando todavía no podíamos ponerlo en palabras- o por experiencias en la vida adulta siendo jóvenes, donde el consentimiento no estuvo tan claro. En esos momentos, el mecanismo de defensa del sistema nervioso fue apagarse, una disociación como respuesta para no sentir, algo que muchas sobrevivientes de abuso describen como sentirse fuera del propio cuerpo.

El cuerpo lleva la cuenta: Cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma (2014) de psiquiatra holandés Bessel Van Der Kolk ha sido el libro que ha traído al siglo XXI la conversación sobre los mecanismos que subyacen en la expresión del Estrés Post Traumático: “El trauma es cualquier experiencia perturbadora que causa un miedo significativo, indefensión, disociación confusión y otros sentimientos disruptivos suficientemente intensos para tener un efecto negativo duradero en las actitudes y el comportamiento de una persona”

Pero el trauma no es sólo causado por el evento en sí, sino que se sino se relaciona con la forma cómo el individuo responde a esta situación. Hay una parálisis que nos impide actuar, nos sentimos indefensas, pero también depende de la subjetividad de la vida de cada persona, aspectos como la personalidad y recursos emocionales pueden protegernos o dificultar una respuesta ante esa amenaza del ambiente.

Es una realidad de que muchas mujeres han sufrido violaciones y otras experiencias de abuso sexual que las dejan indefensas, confundidas y con una profunda ira. Van Der Kolk afirma que este es un tipo de trauma lamentablemente muy común, así como la violencia intrafamiliar. Por cada soldado con Trastorno de Estrés Post Traumático, después de regresar de la guerra, hay 30 niños que han presenciado violencia en sus hogares y van a desarrollar algún tipo de trauma en su vida adulta.

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El cuerpo recuerda lo que la mente olvida. Foto: Pexels/Cottonbro

El trauma es una experiencia que entra por los cinco sentidos a la parte más primitiva del cerebro que automáticamente interpreta una amenaza inusual que hay que enfrentar. No se registra en el lóbulo pre frontal o zona del pensamiento consciente, sino en la zona que regula los procesos del cuerpo y la respuesta de supervivencia. Estas señales también son interpretadas basadas en nuestras experiencias previas.

El primer mensaje del trauma viene de nuestras hormonas y procesos fisiológicos para sobrevivir, por eso entramos en el estado de pelear o huir, o en un estado más primitivo aún, disociarse, que es apagarse. Por ello, estos procesos traumáticos no se resuelven con la Terapia Cognitivo Conductual porque no se anclan en la mente racional sino en una respuesta automática propia del cuerpo, asociada a la activación los mecanismos de supervivencia.

El cerebro límbico, centro de las emociones, crea un mapa mental de qué es seguro y qué no, alimentado por la memoria de las experiencias. Los primeros años de vida son muy importantes en la creación de este mapa porque el entorno en el que crecemos es el único mundo que conocemos, así se va formando también el autoconcepto y la personalidad.

El centro del trauma es sentirse atrapada en ese momento, es una fisioneurosis, una sensación incómoda en el cuerpo que no se va, mientras la mente revive imágenes, conductas y sensaciones físicas. La respuesta automática ante la incomodidad es evitar y suprimir esas sensaciones, esto causa que toda la atención se aleje del presente y se sustituya por un estado de hiper alerta, que escanea posibles amenazas similares, esto desencadena un serie de procesos endocrinos y biológicos que también afectan la salud mental, y cuyo un signo a simple vista es la rigidez corporal y una reacción muy desproporcionada a cualquier estímulo de ambiente.

El trauma afecta cómo te sientes acerca de ti misma, cómo te relacionas con los demás y crea distorsiones que afectan la relación con el propio cuerpo. Dependiendo de la intensidad del trauma y cuánto la reacción del sistema nervioso se prolonga en el tiempo, se propende a desarrollar enfermedades crónicas, trastornos inmunológicos, nerviosos y endocrinos, desde la fibromialgia hasta la esclerosis múltiple.

La desconexión del cuerpo durante la experiencia traumática y como consecuencia de la misma es un mecanismo de defensa inconsciente para alejarnos del dolor, pero también es en nuestro cuerpo donde vive el placer, por ello después de un trauma es tan difícil experimentar placer y alegría.

El reto para tratar el trauma es integrar la experiencia dolorosa y enseñar al cuerpo a comprender que ya la experiencia terminó, a sentirse seguro en el momento presente, recordarle su capacidad para enfrentar asertivamente cualquier situación adversa.

Tantra y sanación en movimiento

Movimiento, respiración y sonido han demostrado ser la mejor manera de liberar la tensión del cuerpo y el Trastorno de Estrés Post Traumático se expresa como una tensión permanente en nuestro cuerpo. En la zona genital, que corresponde al chakra raíz (Muladhara), y en la zona pélvica que es el chakra sacro (Svadhisthana), ubicado bajo del ombligo, son las áreas donde el Tantra ha registrado, desde tiempos milenarios, las mujeres se guardamos bloqueos como consecuencia de abusos sexuales o maltrato emocional, convirtiéndolas en zonas donde se requiere soltar y liberar tensiones a través de diversas técnicas.

Es importante recordar que el cuerpo no necesita comprender la historia del trauma para superarlo. Trabajando la mente podemos comprender las emociones asociadas al trauma como miedo y vergüenza. Hablar de lo que se siente en tu cuerpo con tu pareja sexual implica asertividad y valentía, pero esto no es suficiente. Bessel Van Der Kolk recomienda el Yoga para reconectar con el momento presente a través de la consciencia corporal: “el Yoga ha sido probado como un tratamiento para el Trastorno de Estrés Post Traumático más eficaz que cualquier antidepresivo porque ayuda a sentirse seguro en el cuerpo, base para sanar el trauma”.

Movimiento, respiración y sonido han demostrado ser la mejor manera de liberar la tensión del cuerpo. Foto: Pexels/Yan Krukov

El Tantra entiende el trauma como un problema de salud, es cuando la energía vital, que también es la energía sexual, no puede circular libremente por todo el cuerpo porque hay un bloqueo en algún chakra. Promover esta circulación de forma interna es reconocer esa red de vida y energía que posee su propia inteligencia.

El trauma genera un aumento sustenido del cortisol, la hormona del estrés, producida por las glándulas suprarrenales, lo que se conoce como fatiga adrenal. En este estado nuestro deseo sexual se apaga, instintivamente nos queremos proteger de un entorno amenazante, no estamos abiertas ni receptivas, sino en modo alerta.

Desbloquear el trauma significa liberar la tensión acumulada en el cuerpo. Hay técnicas tántricas para quitar esa coraza, disolver la armadura: masajes, meditación, asanas (posiciones) de yoga, y el trabajo somático, todas con la intención de que el sistema nervioso vuelva a alcanzar su estado de equilibrio dinámico momento a momento a través de un anclaje con los cinco sentidos. Las emociones son energía en movimiento, por eso el objetivo es liberar esa memoria corporal de trauma. Una vez logrado esto se vuelve a sentir sin miedo.

La Dra. Holly Richmond – Psicoterapeuta Somática y autora de Reclaiming Pleasure: A Sex-Positive Guide for Moving Past Sexual Trauma and Living a Passionate Life (New Harbinger, Oct. 2021) explica que el trabajo somático se trata de la fisiología de las sensaciones, lo que el cuerpo siente, lo que guarda y no siente. Se trata de descifrar los mensajes que nuestro cuerpo quiere comunicar: “La persona sabe lo que le pasa, lo describe bien pero su cuerpo está rígido, con tensión, y su sentir apagado, adormecido, no puede experimentar la sensación corporal placentera, pero tiene miedo a enfrentarse a la emoción asociada a ese bloqueo o trauma”.

Hay prácticas somáticas directamente sexuales, indicadas en casos de abuso, se trata de ejercicios que realiza el paciente en su privacidad. El objetivo es lograr que la persona vuelva al cuerpo a través de la regulación de sistema nervioso, a un estado de calma, seguridad y apertura, lo que llama el Dr, Stephen Porges, creador de la teoría polivagal, un estado vagal ventral donde se sale de modo de lucha / huida (sistema nervioso simpático) y del modo parálisis o congelación (sistema nervioso vagal dorsal).

De regreso al presente: recordar lo que el cuerpo ya sabe

Ma. Ananda Sarita, maestra de Tantra quien fue discípula de Osho en India durante 17 años, estudió guiada por el maestro el texto antiguo Vingan Tantra, que consta 112 meditaciones, una conversación amorosa entre Shiva y Parvati, amantes y esposos, representación de las energías femenina y masculina, y explica que, para sanar el trauma, el Tantra propone una manera de habitar el cuerpo, recordando lo que cuerpo ya sabe. De esta manera se repara lo que sea necesario, mientras se orienta a la persona a reconocer la naturaleza sagrada del sexo, de la energía Ying (femenina) y Yang (masculina), dos polaridades magnéticas indispensables para la experiencia del placer.

Para el Tantra, sanar el trauma requiere de vivir con una conciencia meditativa en cada aspecto de la vida a través de la conexión con el presente con los cinco sentidos, reconociendo la divinidad consciente en cada ser.  Las mujeres, explicó en una reciente entrevista en el podcast En Defensa Propia, tenemos una forma especial de poder que es como el agua, mientras que el principio masculino es como la roca, el agua transforma la roca con paciencia, y puede ser suave, pero también es profunda y potencialmente salvaje

Desde ese poder, contamos con los chakras que ella llama Portales de la Diosa: el segundo chakra ubicado en la zona pélvica (Svadhisthana) porque nuestro placer se expresa en el útero, el chakra corazón (Anahata) porque de ahí viene el amor y el chakra corona, ubicado en la zona más alta de la cabeza. (Sahasrara) porque poseemos una intuición que trasciende la dualidad.

A través de estos puntos energéticos se crea un equilibrio dinámico con el ambiente, donde las emociones se mueven con fluidez consciente. Desde esa aceptación, las experiencias adversas o traumáticas se transcienden: “Se trata de transformar veneno en néctar. El amor es el gran sanador, una vida más suave y placentera requiere de paciencia y respeto por tus procesos”, afirma la maestra tántrica y agrega “sintonizar con el cuerpo, con su verdadera naturaleza femenina, es recordar que estás capacitada para el éxtasis, la sexualidad conectada al amor y la sabiduría superior más allá de tu mente”.

¡Ahora tienes que dar el primer paso! Recuerda que el proceso para sanar el trauma no es lineal, requiere de paciencia, amor compasivo y ensayo y error de las técnicas tántricas ahora tienes a tu disposición, hasta que encuentres aquéllas que, además de resonar contigo, te traigan de vuelta al presente, a habitar tu cuerpo con total confianza.

© L’Erotheque. Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.

Ysabel Velásquez
Por Ysabel Velásquez

Sexóloga, Sex & Love Coach . Periodista de Salud. Autora del Libro de motivación para la mujer :En Femenino.